jueves, 16 septiembre 2021

Reivindicación al maestro

Nadie podrá negar que durante muchos años el magisterio no ha sido opción priorizada ni codiciada como futuro profesional para los más jóvenes de la familia. Así lo evidencian el descenso de las matrículas de las carreras pedagógicas, la no elección de los primeros expedientes por este perfil y la inestabilidad en el sector.

Nadie podrá negar que durante muchos años el magisterio no ha sido opción priorizada ni codiciada como futuro profesional para los más jóvenes de la familia. Así lo evidencian el descenso de las matrículas de las carreras pedagógicas, la no elección de los primeros expedientes por este perfil y la inestabilidad en el sector.

Nadie podrá negar que durante muchos años el magisterio no ha sido opción priorizada ni codiciada como futuro profesional para los más jóvenes de la familia. Así lo evidencian el descenso de las matrículas de las carreras pedagógicas, la no elección de los primeros expedientes por este perfil y la inestabilidad en el sector, causantes motivados, en gran medida, por los bajos salarios que acompañaron al gremio.

Aunque algunos podrían asegurar que el motor económico no debiera determinar los gustos profesionales, en la Cuba actual es imposible no hacerlo cuando asegurar la canasta básica no resulta tarea fácil. Una responsabilidad mayúscula cuando en las manos de los maestros está el destino del país entero.

Si algo resulta loable en la política de aumento salarial recién estrenada es precisamente el hecho de el ubicar al profesional de la educación, en cada uno de los niveles de enseñanza, en una escala mucho más acorde a su aporte social. Lo evidencian así el número de maestros incorporados a las aulas luego de esta decisión. Muchos, quizás, amaban su trabajo y tuvieron que dejarlo para contribuir a un sostén más sólido de la familia. Reconocimiento mayor para los que nunca se fueron y consolidaron la obra más justa de la Revolución.

Pero no solo los bajos salarios han afectado al sector, también la retribución social para quienes ejercen el magisterio ha visto un resquebrajamiento. Los nuevos tiempos y la agilidad de la vida, las diferencias sociales, nuevas estructuras familiares han llevado a cierto deterioro entre la relación familia-escuela que también debiera encontrar sosiego para un acompañamiento mucho más placentero de la etapa estudiantil.

Nuevos salarios podrían ser el impulso para lograr un aumento en la calidad del proceso docente que caracteriza la educación en la Isla, pero, sin dudas, debe sustentarse en la búsqueda de motivaciones morales, de respeto, de lograr el apoyo que necesita para complementar la formación que comienza desde la casa.

Reivindicar la figura del maestro se vuelve vital desde todas las esferas de la sociedad, ese que mueve cada espacio de desarrollo de una nación.


Belkis Vidal Ramos

Periodista Licenciada en Historia y Marxismo por la UCP de Sancti Spíritus en 1993. Periodista de profesión y pasión.

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