martes, 28 septiembre 2021

Leer, una manera de vivir en tiempos de COVID

En tiempos de confinamiento provocado por la pandemia que nos azota hace más de un año, el placer de leer es una aventura maravillosa para emplear ese tiempo que nos queda libre, y así viajamos por el mundo a través de la lectura y la imaginación sin salir de casa.

El amor por la lectura lo aprendí de pequeña y es el mejor ejercicio del ocio creativo, me decía mi tía abuela que era maestra. De pequeña me encantaba escuchar las historias que ella me contaba y que provenían de los libros, cuando aún yo no sabía leerlas.

«La lectura debe ser una experiencia estética motivada por el placer del texto, y no una experiencia académica motivada por la lectura obligatoria», siempre decía Nina, y cuánto de cierto tienen las palabras de esa maestra de antaño.

Después de tantos años y por suerte, de haber trasmitido ese amor por la lectura también a mis hijas y de ellas a mis nietos, sé que la lectura es considerada prioritariamente como un indicador importante del desarrollo humano, que requiere de la habilidad para decodificar el texto, interpretar el significado de las palabras y estructuras gramaticales, así como construir el significado de las cosas y de la vida misma.

Varios textos aseguran que al leer se agudiza la astucia, se estimula el intercambio de información y conocimiento y la percepción, la concentración y la empatía. La costumbre continuada de leer retarda la aparición de los síntomas de demencia. El hábito de leer enriquece el vocabulario y previene, además, el declive cognitivo.

 «Leer es para la mente lo que el ejercicio físico es para el cuerpo». Esta frase de Joseph Addison, ensayista, poeta y guionista inglés (1672 – 1719), representa muy bien sus beneficios.

Durante la lectura se activan regiones cerebrales que propician procesos de imaginación a partir de los acontecimientos de la narración, y vienen a la mente recuerdos y confrontaciones con experiencias personales.

Tras investigaciones realizadas respecto a las personas que leen, se encontró que los estudiantes exitosos poseen mejores habilidades de expresión, lectura y lenguaje, tras haber aprendido a leer desde pequeños.

Coincido con el criterio de que leemos porque nos es imposible conocer a toda la gente a la que desearíamos, ni ir a todos los lugares que quisiéramos visitar. Tampoco descubrir todo lo científicamente investigado y necesitado para la vida.

 Al respecto dejó escrito Emerson: «los libros nos llevan a la convicción de que la naturaleza que los escribió es la misma que aquélla que los lee». En el libro vamos a sentirnos próximos a nosotros mismos.

 De estar en casa, confinado a consecuencia de la COVID- 19, un buen libro ayuda a pasar el tiempo, a buscar en él algo más allá de la pandemia y psicológicamente te ayuda a permanecer en el domicilio, e incluso a matar el aburrimiento, el estrés y el insomnio. Lea y verá los resultados de inmediato.

Y sepa ud que para trasmitir el habito de lectura en los jóvenes de casa, vale el ejemplo de los padres y demás familiares que conviven con ellos. Desde antaño se repite que ellos harán lo que nos ven hacer, y de padres lectores, saldrán- generalmente- niños lectores. Si ud lee, aprenden a hacerlo también sus hijos, nietos y otros jóvenes que convivan en su hogar, una manera de hacer más llevadera esta vida a la que nos obliga la pandemia.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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