martes, 21 septiembre 2021

Inocuidad de los alimentos, responsabilidad de todos

La inocuidad de los alimentos puede definirse como el conjunto de condiciones y medidas necesarias durante la producción, almacenamiento, distribución y preparación de alimentos para asegurar que una vez ingeridos, no representen un riesgo para la salud.

La inocuidad de los alimentos puede definirse como el conjunto de condiciones y medidas necesarias durante la producción, almacenamiento, distribución y preparación de alimentos para asegurar que una vez ingeridos, no representen un riesgo para la salud.

La gran mayoría de las personas contraen una enfermedad transmitida por los alimentos o el agua en algún momento de su vida. Esto resalta la importancia de asegurarnos de que los alimentos que ingerimos no estén contaminados con bacterias, parásitos, virus, toxinas y productos químicos que puedan ser dañinos.

La contaminación de los alimentos se puede producir en un cualquier momento de la producción, distribución y preparación. Todos los que intervienen en la cadena de producción, desde el productor hasta el consumidor, tienen un papel que desempeñar para garantizar que los alimentos que consumimos no causan enfermedades y ahí nos incluimos nosotros.

Vuelvo a este tema porque durante el verano hay que extremar las medidas sanitarias para evitar enfermar, sobre todo este año en que el calor ha superado los índices habituales. Hervir el agua, almacenar en lugares adecuados y cocinar el tiempo establecido son normas que se aprenden en casa desde que nacemos y que la dinámica de la vida no puede permitirnos olvidar.

Durante mis primeros años de vida conocía de familias que no tenían equipos de refrigeración pero que no enfermaban por consumir alimentos en mal estado, sencillamente porque mantenían la higiene y el control estricto de la elaboración de cada alimento que consumían.

En ese entonces elaboraban a diario y conservaban en lugares frescos lo hecho para cada jornada, sin embargo, hoy que existen disimiles equipos de conservación de alimentos crece el número de enfermos por contaminación de ellos.

Otra medida que recuerdo en mi casa, por ejemplo, antes de refrigerar, se ponía el envase con el alimento en un recipiente más grande con agua fresca hasta que tomaba una temperatura adecuada para luegoguardar en el equipo de refrigeración. En aquel entonces me parecía algo innecesario, pero luego aprendí su importancia.

Hoy, que hay mejores condiciones de conservación, cifras alarmantes hablan de personas que enferman cada año y hasta mueren por la ingestión de alimentos contaminados, sin embargo, eso puede evitarse. La preparación adecuada de nuestros víveres puede prevenir enfermedades y hasta evitarlas con el solo hecho de elaborarlas bien y conservarlas adecuadamente.

Los síntomas más comunes de enfermedades derivadas de alimentos contaminados son dolores abdominales, diarreas, vómitos. Las mujeres embarazadas, los niños pequeños, los ancianos y enfermos son las personas más vulnerables a contraer este tipo de enfermedades y, por tanto, protegerlos es nuestro deber.

Conocer y tomar las medidas más sensatas sobre los alimentos que consumimos es deber de todos, no solo las instituciones de salud, ni las empresas que elaboran y distribuyen los alimentos son los responsables de lo que comemos aun cuando ellos, tienen gran cuota de responsabilidad.

Somos nosotros mismos los encargados de llevar a cabo una adecuada manipulación de lo que consumimos a diario, revisar las etiquetas, protegerlos en los lugares frescos para su conservación, evitar la contaminación de unos con otros en equipos de refrigeración. No consumir alimentos de varios días de elaboración es otra máxima para evitar enfermar.

En fin, realizar las prácticas establecidas para lograr la inocuidad de los alimentos que consumimos es nuestra responsabilidad, no hay que buscar una explicación científica a este tema, ni esperar por especialistas para saber que debemos o no consumir y cómo elaborarlo porque este asunto nos atañe a todos.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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