miércoles, 22 septiembre 2021

El maestro que queremos

Pareciera diciembre un mes de asalto a escuelas y centros de enseñanza. Todos queremos aprovechar, y me incluyo en esa lista, la jornada del educador para un homenaje, por demás merecido, a los maestros que están en nuestras aulas. Pero diciembre es solo el último mes del año.

Hacemos un balance de los restantes once meses y siguen ahí nuestros maestros, batallando, dirían algunos. A pesar de los muchos retos que tienen en esta sociedad cambiante, que demanda cada día más de los que eligen esta profesión. Si algo ha primado en las entrevistas y trabajos periodísticos ha sido la palabra esfuerzo, dedicación, horas extras y de eso no tenemos dudas ni los padres ni los que nos acercamos, por opción, a la enseñanza.

¿Qué maestro queremos? La respuesta podría salir como disparo o resorte: el mejor. Y es el mejor, sin lugar a dudas, porque sabemos que la formación de niños, adolescentes y jóvenes es la relación directa con lo que ellos pueden lograr. Un buen maestro es la aspiración de cada familia para sacar del estudiante el potencial que les garantizará un futuro acorde con sus cualidades intelectuales y humanas.

Aspiramos a que un buen maestro esté ahí para socorrernos cuando en el seno familiar algo no funciona bien, para dar cariño y educar en valores. Valores que deben salir del hogar y componerse en la escuela, no viceversa. Eso aspiramos aunque no sea justo. Vemos al maestro como el todo terreno en una sociedad cambiante de la cual él también forma parte.

Es cierto que el período especial y el éxodo de profesores a otras esferas y áreas de mayor remuneración afectó el reconocimiento social a la profesión. Una visión que aún no se recupera del todo y que tuvo como principal repercusión la no opción de los mejores estudiantes a los perfiles pedagógicos.

Pero Cuba nos recuerda que son los buenos maestros los que lograron reformar pensamientos y cambiar la historia, remover corazones y encender chispas. Porque educar es una aptitud y una gratificación. Por eso el maestro que queremos es el que nos ayude a crecer como personas a nuestros hijos, y será mucho mejor en la medida que sepamos apoyarlo y ubicarlo siempre en el lugar cimero que tiene dentro de una sociedad.


Grettel Rodríguez Bazán

Colaboradora Licenciada en Periodismo por la UCLV 2009, disfruta las creaciones audiovisuales e imparte docencia sobre televisión.

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Un comentario en "El maestro que queremos"

  1. Primero felicitar a los Maestros por su inmensa laboral, hay muchos que todavía le dedican alma y corazón a la profesión.

    Pero hago un llamado a desterrar:
    – El facilísmo, las pruebas muy muy muy fáciles (y para colmo te dan 6 preguntas para estudiar), por favor un llamado a los maestros, esos niños serán los doctores, los ingenieros, los administradores de un negocio o una empresa y hasta los mismos maestros y NECESITAN APRENDER A RAZONAR, a USAR EL CELEBRO, a escribir BIEN. Basta de lástima, de ayudar en las pruebas , eso no ayuda a nadie, si quieren ayudar, lo que tienen es que hacer la atención diferenciada a los que la necesiten y diferenciada a los talentos, el celebro es un músculo que lleva entrenamiento. Tiene que ser exigentes, exigerles a los estudiantes en las clases y en las pruebas y a los padres la atención del menor.
    – La inclusión de estudiantes con problemas de CONDUCTAS con alto grado de violencia, si después de muchas medidas en las escuelas no mejora, lleva otra solución, porque la verdad empañan la educación y arrastran a otro grupo de muchachos, y cuando se dan cuenta ya no tienen solución.