miércoles, 22 septiembre 2021

Amistades peligrosas

Por experiencia sé que las aguas nunca vuelven a tomar su nivel, en realidad toman un nuevo nivel, más alto o más bajo, pero uno nuevo. Lo que vuelve es la velocidad en que corren y por cierto ¡qué bueno que corren!

Por experiencia sé que las aguas nunca vuelven a tomar su nivel, en realidad toman un nuevo nivel, más alto o más bajo, pero uno nuevo. Lo que vuelve es la velocidad en que corren y por cierto ¡qué bueno que corren!

Ya eso está ocurriendo y por ello invito a todos aquellos que se dedicaron, en medio del torbellino reciente a mentir y sobre todo, y es lo que más me ha dolido, a ofender o azuzar a sus amigos -o que decían serlo-, a increparlos desde un contexto muy diferente, y también olvidándose, que de cierta manera, este sigue siendo su contexto.

Los invito a que reflexionen,  hagan autocrítica y se miren a sí mismos, y de paso se  pregunten: ¿ me comporté como un amigo sincero y consecuente? ¿O simplemente el río de las emociones y de los arrebatos adrenalínicos de las redes sociales y las frotaderas de manos sedientas de odio,  me arrancaron parte de mi máscara?

Para nada cuestiono los otros puntos de vista ni que se enuncien, lo que me ha dolido es que con aquellos que decían éramos sus amigos, no se blandiera la palabra y la disensión y sí el puñal y la ofensa intolerante. Incuso, me ha dolido también que las andanadas contra los que supuestamente éramos sus amigos, han tenido por escenario ¨lo público¨, cuando se sabe que la ropa sucia queda mejor lavada en casa sin necesidad de airear. 

Por mi parte , y a pesar de los tajos, quiero seguir estando entre sus amigos  aunque tenga que asimilar  este nuevo concepto de ¨amistad¨, de todas formas lo que nunca querré es ser enemigo de nadie y mucho menos de mis amigos a la nueva usanza; además porque siento que siempre será mejor una discrepancia sufrida mientras la nata nos endulza el pan escaso de acá, que no una descalificación oportunista mientras tu cóctel de camarones  le saca el moho a mi pan y así no me lo puedo comer.

Sé que algunos dirán que deje la metáfora, o que escribo extraño o que simplemente sea directo y sucio, como ellos, pero no puedo y es que yo a mis amigos queridos del gran desencuentro, no me place herir y también porque hace mucho tiempo en  la  gramática de mis escritos del alma, la sintaxis la dicta el lado honesto de mi corazón.

Ahora que el agua tiene otro nivel, aun no sé cuál, pero que el remolino se parece al remanso, quisiera que mis amigos del disenso se miren así mismos y si ven algo que les molesta en su propio espejo, identifíquenlo y disecciónenlo, y  si me lo quieren decir, por favor que no sea en la misma acera donde jugábamos al taco, y de pronto me enteré que yo no jugaba.

Aquí les regalo un poema de uno de los más grandes bardos de habla hispana, el peruano César Vallejo, el de los Heraldos Negros, pero que ahora con tristeza aleccionadora y ya sin hambre, nos dice: ¨ Y me han dolido los cuchillos¨… a mí también, pero lo asumo.

He almorzado solo ahora

He almorzado solo ahora, y no he tenido

madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,

ni padre que, en el facundo ofertorio

de los choclos, pregunte para su tardanza

de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir

de tales platos distantes esas cosas,

cuando habrase quebrado el propio hogar,

cuando no asoma mi madre a los labios.

Cómo iba yo a almorzar nonada.

A la mesa de un buen amigo he almorzado,

con su padre recién llegado del mundo

con sus canas tías que hablan

en tordillo retinte de porcelana,

bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;

y con cubiertos francos de alegres tiroriros

porque estanse en su casa. Así qué gracia!

Y me han dolido los cuchillos

de esta mesa en todo el paladar.

El yantar de estas mesas así, en que se prueba

amor ajeno en vez del propio amor,

torna tierra el bocado que no brinda la madre.


Luis Evidio Martínez Díaz

Periodista Graduado en la UH como Licenciado en Periodismo 1991, prefiere el debate y el análisis de los acontecimientos que le circundan.

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