viernes, 17 septiembre 2021

A veces el Mercado es de Madre

Muchos estudios de mercado y constante retroalimentación del mismo se realizan para poder detectar, con la mayor premura posible, el o los momentos en que más se necesitan los productos o servicios. Son acciones que cuando se ejecutan bien, traen buenos dividendos o ganancias.

Hasta en el Marketing más elemental  se reconoce que la oportunidad es una cualidad o circunstancia de una mercancía o de un servicio que hay que saber usar para  satisfacer al cliente, y por consiguiente obtener buenos resultados económicos. O sea, colocar en el mercado un producto o brindar un servicio en el momento en que más lo necesitan las personas y así favorecer su adquisición.

Muchos estudios de mercado y constante retroalimentación del mismo se realizan para poder detectar, con la mayor premura posible, el o los momentos en que más se necesitan los productos o servicios. Son acciones que cuando se ejecutan  bien, traen buenos dividendos o ganancias.

Sin embargo, hay sucesos y acontecimientos que por sabidos y reconocidos, son la muestra pública de que llega la oportunidad de vender en abundancia esos productos o servicios. Un ejemplo de lo anterior son los consabidos Día de los Enamorados o del Amor, Día de las Madres, Día de los Padres, Día de los Niños, Día de la Mujer y hasta el Día de los Inocentes.

En estos casos no hacen falta ni estudios de mercado ni bolas de cristal para saber cuáles son las ofertas que, bien diseñadas y presentadas, tendrán una demanda apreciable  y por consiguiente son una buena oportunidad que ningún establecimiento privado o gubernamental debe desatender.

Actuar comercialmente con oportunidad quiere decir no solo colocar en esos momentos el producto o servicio, sino hacerlo con creatividad acorde a los tiempos que se viven, con variedad para los diferentes segmentos del mercado y con precios flexibles, casi siempre a la baja,  porque como la demanda está garantizada siempre hay un buen margen de ganancia.

Precios flexibles,  a la baja y hasta con facilidades de pago, se usan también como gancho para la venta del producto o servicio que se oferta en esos momentos oportunos y hasta son parte de la promoción comercial hecha previa a la fecha significativa.

Todo lo anterior, es una práctica que en nuestro país se hacía, y que se realiza hoy en cualquier parte del mundo, pero se ha convertido en un bello recuerdo en la usanza comercial cubana actual. Por lo menos en Santa Clara lo noto así.

Con decepción lo he vuelto a apreciar, y a sufrir, en el reciente Día de las  Madres, que en Cuba se celebra cada segundo domingo de mayo. Lo pude ver en varios de los escasos puntos de ventas de flores y de golosinas, dígase dulces, que entre el sábado y domingo tenían ¨ofertas especiales¨ por tan significativa fecha. Repito que lo vi en varios, no en todos los lugares.

Ese día en vez de hacer rebajas de precios, presentar opciones  diferentes en los dulces o en las formas de llevarlos a las manos de los clientes pues lo que hicieron muchos mercaderes, fue subir los precios y ofrecer más de lo mismo. Creo que me hubiera conformado con que mantuvieran los precios anteriores, ya muy elevados, pero ni siquiera eso.

Quizás algunos, a los que en vez de mercaderes los llamo ¨mercachifles¨, digan que hay mucha escasez de insumos o que simplemente en esto rige la consabida Ley de la Oferta y la Demanda que regula los precios al libre albedrío mercantil.

La primera justificación es cierta, pero la carencia de materias primas en casi permanente y no hay que usarla para justificar un alza de los precios en una fecha significativa, y la segunda también es cierta, pero en este caso preciso las cuentas no son solo aritméticas,  sino humanas o cuando menos, de ¨sentido común¨.

No les estoy pidiendo a los mercachifles que asuman pérdidas en nombre del Día de las Madres, sino que mantengan las ganancias previas y no engorden injustificadamente  sus arcas con un ejercicio de oportunismo mercantil que bien visto es una falta de respeto de madre y a las Madres.

Sé muy bien las circunstancias excepcionales en que  se desenvuelve la economía y la sociedad cubanas, escasez tremenda incluida y que es lícito aprovechar oportunidades para obtener más ganancias, pero esto último debe hacerse a partir de la iniciativa y de una gestión productiva y comercial eficiente NO  haciendo gala de un oportunismo que demuestra cuando menos insensibilidad.

Que yo sepa entre los acápites de la anticubana Ley Helms Burton o del  Bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba no hay ninguno que prohíba la adquisición por parte de los cubanos de una ¨mercancía¨ que se llama sensibilidad, cariño, bondad  o incluso el ya mencionado ¨sentido común¨. Esas cualidades son de ¨fabricación nacional¨, o deben serlo, y la gran mayoría de los cubanos las practican en innumerables facetas de su vida cotidiana  aunque hay algunos que prefieren pescar fácil en el Río Revuelto de la sociedad cubana actual.

¡Ahhhhhh! Y también que yo sepa el Ordenamiento a que se somete la economía cubana NO incluye, ni tiene por qué hacerlo, a los valores humanos que deben caracterizar lo mismo a un científico, un operario, un educador, un dirigente o un trabajador privado. Esos valores tienen que estar ¨Ordenados¨ per se en nuestro comportamiento.

Una cosa es ser un buen mercader y otra  un oportunista mercachifle, una cosa muy linda y respetable es el Día de las Madres y otra bien diferente es un Mercado de Madre.

Propongo que pensemos en lo que aquí digo o si no que nos dediquemos a tararear el estribillo pegajoso de una popular canción de los Van Van que decía ¨nadie quiere a nadie, se acabó el querer¨.


Luis Evidio Martínez Díaz

Periodista Graduado en la UH como Licenciado en Periodismo 1991, prefiere el debate y el análisis de los acontecimientos que le circundan.

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