viernes, 24 septiembre 2021

Cuba estremecida, pero sin daños, tras sismo en el mar Caribe

El terremoto del 28 de enero fue de magnitud 7.1 en la escala de Richter, el más fuerte regisrado de forma instrumental por el servicio sismológico cubano, y se produjo en el mar a unos 20 kilómetros de profundidad.
Radio de acción del sismo de magnitud 7.1 en la escala de Richter en el Caribe de este 28 de enero. (Foto: Tomada de Internet)o: Tomada de Internet)
Radio de acción del sismo de magnitud 7.1 en la escala de Richter en el Caribe de este 28 de enero. (Foto: Tomada de Internet)o: Tomada de Internet)

Santiago de Cuba.— Como el terremoto más fuerte registrado de forma instrumental en la historia del servicio sismológico cubano, fue calificado por los especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), el sismo de magnitud 7.1 en la escala de Richter, ocurrido a las 2 y 10 minutos de la tarde de ayer martes 28 de enero.

Según explicó a Granma el doctor Bladimir Moreno Toirán, presidente del consejo científico del Cenais, con sede en Santiago de Cuba, desde el surgimiento en 1964 de estaciones sismológicas en el país, este movimiento sísmico solo había estado precedido en magnitud por el de 6.9 acaecido en 1991 en la misma zona, pero un poco más cercano a Cabo Cruz.

De acuerdo con el reporte oficial el de ahora fue perceptible en todo el territorio nacional, debido a su gran magnitud de 7.1 en la escala de Richter, y estuvo localizado a unos 125 kilómetros al suroeste de Cabo Cruz y a 145 kilómetros al suroeste de Niquero (provincia de Granma), con epicentro localizado en el mar a unos 20 kilómetros de profundidad.

Respecto a su ocurrencia Moreno Toirán añadió que realmente fue muy fuerte, pero profundo en el mar y bien alejado, tanto de Cuba como de Jamaica, nación vecina donde también se sintió considerablemente, y muchas agencias extranjeras lo han ubicado allí, aunque realmente fue a casi igual distancia entre una y otra isla.

Además, precisó que como es lógico, donde más se sintió fue al sur de oriente, pero hay reportes de perceptibilidad en toda Cuba y, como se comenta, en La Habana, sobre todo en edificios altos, ya que por su magnitud y la lejanía las ondas de baja frecuencia son las que viajan a más distancias, y precisamente las que más se hacen sentir en los niveles tres y cuatro de las edificaciones altas.

El especialista aclaró que muchas agencias están reportando peligro de tsunami para Cuba y Jamaica, pero no debe haber preocupación al respecto, debido a que el tipo de mecanismo de ruptura horizontal de la falla, donde tuvo lugar el epicentro, que es en la falla Oriente (localizada muy profundo al sur de Cuba, entre isla Caimán y el norte de Haití), no genera tsunami.

Luego del terremoto se han registrado réplicas propias de estos eventos de magnitud 7.1, que continuarán por algunos meses, con menor magnitud y sin peligro para el país, cuyo servicio sismológico seguirá monitoreando la situación, pues tan fuerte terremoto puede activar nuevas zonas muy cercanas a Cuba, como las pegadas a la costa en la parte suroriental, de ahí la importancia de mantenerse alerta.

En toda Cuba pueden ocurrir sismos

Contrario a lo estimado por muchas personas, la tierra puede temblar en cualquier parte de nuestro archipiélago.

Según datos ofrecidos a este diario por el doctor en Ciencias Tomás Chuy Rodríguez, especialista del Cenais, la zona de mayor peligrosidad se localiza en la porción suroriental del territorio cubano, vinculada al sistema de la falla Oriente (Bartlett-Caimán). Históricamente han ocurrido allí los eventos más fuertes, pero la cronología correspondiente al periodo 1528-2015 registra movimientos telúricos fuera de esa área de la geografía nacional, algunos de ellos notables.

Tal es el caso del reportado en el poblado de San Cristóbal, perteneciente en la actualidad a la provincia de Artemisa, el 23 de enero de 1880, que alcanzó una magnitud estimada de 6.0 en la escala de Richter y una intensidad de 8.0 en la escala MSK.

La primera mide la energía liberada por el sismo, en tanto la segunda toma de referencia los daños ocasionados a la infraestructura.

Dicho evento ocasionó considerables pérdidas materiales, y llegó a sentirse con cierta fuerza en algunos lugares de La Habana, para sorpresa de sus habitantes no acostumbrados a esos vaivenes de la tierra.

Otros casos significativos no acaecidos en el oriente cubano son el de Remedios-Caibarién, el 15 de agosto de 1939, con una magnitud de 5.6 y 7.0 de intensidad, y los de Alonso de Rojas, Pinar del Río, el 11 de junio de 1981, y Jagüey Grande, Matanzas, el 16 de diciembre de 1982, que produjo la rajadura de paredes en centros escolares.

Estudios realizados por el también investigador titular del Cenais sitúan al del 20 de agosto de 1852, en Santiago de Cuba, a la cabeza de los más notables acontecidos durante el siglo XIX. Tuvo una magnitud estimada de 7.3 en la escala de Richter y 9.0 de intensidad.

Testimonios de la época dan cuenta del derribo de más de mil viviendas, mientras hubo afectaciones considerables en las iglesias e inmuebles de la administración colonial.

Provocó, asimismo, deslizamientos de grandes piedras en la zona de la Sierra Maestra, la aparición de largas y anchas grietas en el terreno, y sus potentes estremecimientos llegaron hasta las ciudades de Baracoa, Gibara, Holguín y Camagüey, extendiéndose incluso a las vecinas islas de Jamaica y La Española.

Sobresalen en la pasada centuria el de Santiago de Cuba con una magnitud de 6.75, reportado en la madrugada del 3 febrero de 1932 y causante del derribo total o parcial de numerosas edificaciones de la ciudad, y el de Cabo Cruz, Granma, el 25 de mayo de 1992, con 7.0  en la escala de Richter, y sentido, además, en ocho provincias.

Resulta interesante recordar la actividad telúrica anómala ocurrida básicamente en la provincia de Santiago de Cuba entre el 17 de enero y el 4 de febrero de 2016, etapa en la cual hubo un total de 38 sismos perceptibles por la población, de los cuales varios tuvieron magnitudes mayores de 4 en la escala de Richter.


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