Vie, 26 febrero 2021

Consejos psicológicos para el aislamiento sanitario (I)

Cortar la cadena de expansión, impedir que crezcan los contagios, parece ser la más efectiva forma de combatir la pandemia del nuevo coronavirus, que según la OMS ya cuenta con centenares de miles personas infectadas (852,276 en la mañana del 1 de abril). Entre tanto, los científicos avanzan en el descubrimiento y producción de una vacuna, por la que aún habrá que esperar un poco.

Es por esto que tenemos un reto actitudinal, un reto al control de nuestros comportamientos, para hacer que prevalezcan aquellos que propenden a imposibilitar la trasmisión y el contagio. Empezando desde la tan convocada percepción de riesgo, que multiplica sus efectos favorecedores de la protección adecuada si se asumen y exigen las responsabilidades correspondientes de cada persona; pasando por el autocuidado y el llamado de alerta a los cuidados de los otros, observando la imprescindible distancia social, a la que prefiero llamar distancia física interpersonal; llegando hasta el ya necesario aislamiento social, denominación que podemos entender como aislamiento sanitario.

Tenemos que mantener nuestras relaciones vivas, activas y participativas. Solo que de formas “no presenciales”. Utilizar todos los medios a nuestro alcance para seguir juntos en la distancia, colaborando todos. Redes sociales, correos electrónicos, páginas web, blogs, teléfonos, radio, televisión, prensa, todo lo que nos conecte y permita nuestros intercambios, el fluir de información adecuada, el ir y venir de mensajes positivos, hace más potente nuestro enfrentamiento al virus. Nos hace más fuertes.

Lo que sí debemos y estamos moralmente obligados es a observar un mayor aislamiento sanitario. La distancia física interpersonal no es suficiente, y debe solo aplicar para aquellas situaciones excepcionales por las que debamos abandonar nuestro aislamiento sanitario. Estar en casa, juntos en familia, limitar nuestros contactos físicos más cercanos al grupo doméstico (y aun así cuidando cada situación específica), a los convivientes, es la estrategia con mayor probabilidad de éxito.

Pero el aislamiento sanitario es un reto en sí mismo.  Sus efectos positivos son indudables. Precisamente por eso, y junto a todos los cubanos y cubanas decimos y hacemos #QuedateEnCasaCuba. Pero tiene también sus riesgos. Si los reconocemos, podemos alejar sus posibles efectos negativos.

Los psicólogos y psicólogas que trabajan en los “PSICO GRUPOS en WhatsApp”, han elaborado colectivamente algunas recomendaciones que de seguro nos ayudarán. Gracias a la participación en el equipo de una joven diseñadora, tenemos unas imágenes de apoyo para poner en sus manos recomendaciones importantes.

Planificar el tiempo

La planificación es un aliado fundamental de la salud psicológica de las personas. Una buena planificación hace más sobre llevables las tensiones cotidianas, multiplica la eficiencia del comportamiento, mejora nuestra organización y coherencia personal. Así mismo, nos permite realizar satisfactoriamente nuestras necesidades psicológicas, disfrutar de aquello que da sentido y plenitud a nuestra vida.

La mayoría de las personas, en condiciones normales, tenemos nuestro día a día muy planificado, y no solo por nuestra acción voluntaria de hacerlo, sino porque la cantidad de cosas que hacemos en el día nos imponen una cierta organización. De no tenerla no podríamos hacerlo todo… y por lo general lo hacemos.

Ahí están nuestras “rutinas positivas”, esas acciones que hacemos a diario, casi siempre a la misma hora, y que cubren buena parte de las 24 horas del día. Horario de sueño, de trabajo, de estudio, logística del funcionamiento doméstico. Hasta de descanso y relajación: “Ahora me dejan tranquila que voy a ver la novela”… o también “Vengan todos que va a empezar Vivir del cuento (o Vale la Pena)”. Y esta planificación es un importante factor de salud personal. Un antídoto bastante bueno para el estrés.

¿Qué nos pasa ahora? Estamos todo el día en casa manteniendo el asilamiento sanitario, y claro, muchas de nuestras rutinas desaparecen. Entonces; “el tiempo no pasa… que largos se me hacen los días” (sensación de estancamiento, de vacío, incluso algo de depresión), “no puedo parar de ir al refrigerador… y no me conviene porque se me acaban las cosas y… subo de peso” (se genera ansiedad) “estoy que me invento cualquier cosa para irme a la calle” (evasión del aislamiento…y no puede ser). Incluso: “Qué? Me vas a discutir eso?. ¡No me vengas con cosas! ¡Deja de molestarme!” (aparece la irritación, la intolerancia, la agresividad).

Y todo esto (y muchas otras cosas que se podrían agregar) son evitables si planificamos nuestro tiempo. Planificar quiere decir organizar, no dejar todo (claro que una parte siempre viene bien) a la intuición del momento, a lo que se nos ocurra (o no). Establecernos horarios lo más similares a los habituales y, lógicamente, cambiar los contenidos y las formas de hacerlo.

Diversificar las rutinas en su contenido es otro buen principio a seguir. Una rutina con el mismo contenido en exceso se traduce en monotonía, y esta nos lleva de vuelta al problema. El ejercicio psicológico, tan necesario como el físico, pasa por la diversidad, la variedad. Una rutina organizativa, no tiene que ser una rutina de contenido. Por el contrario. El asunto está en dar salida al ingenio, la creatividad, la producción alada de ideas (que vuelen las ideas). Y esto se logra mejor si esa planificación es compartida, no solo en su realización, sino también en su conformación.

Dos cabezas piensan no solo más, sino también mejor que una. Si todos los que comparten bajo el mismo techo el aislamiento sanitario contribuyen al “plan de afrontamiento psicológico del aislamiento”, esté será mejor. Más plural y creativo. Y que todos tengan voz y voto. Ninguna idea vale más que otra. Todas están supeditadas al mismo propósito de hacer que los días pasen de una manera mejor, y hasta salir fortalecidos del cierre físico… pero no mental. Así que es el momento de la Psicología colectiva, con todos y para el bien de todos.

Planifiquemos el tiempo y tendremos efectos positivos en estos días de asilamiento sanitario. Nuestro grupo se lo sugiere, porque estamos convencidos, desde nuestros conocimientos, que Vale la pena./ Manuel Calviño


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