Vie, 26 febrero 2021

Más que reflexiones, en tiempos de pandemia

Cuba ha registrado desde el pasado 21 de julio un creciente número de casos confirmados a la COVID-19 por día, lo que pone al país en la actualidad en una situación muy tensa y complicada.

Según puntualizó recientemente durante una conferencia de Prensa el Ministro de Salud Pública en Cuba: José Ángel Portal Miranda, tras la semana del 27 de abril, en la que se reportaron 280 casos, el comportamiento tendió a la disminución.

“No confirmábamos tantos casos como en estas últimas dos semanas, en las que llegamos a 151 y 183, respectivamente.

“Es decir, que el comportamiento que habíamos logrado con las medidas tomadas y la disciplina del pueblo, había permitido una contención de la enfermedad, lo que no ha estado pasando en las últimas semanas”, dijo Portal Miranda.

En julio hubo un incremento de casos con respecto a junio, el mes en que bajó el número de casos confirmados luego de las cifras de mayo.

“Pero ya en agosto, en solo ocho días de este mes, vamos por 255 casos, el 90% de todos los casos confirmados en julio. -(Ya vamos por más )- Sin lugar a dudas, en agosto se va a superar con creces la cifra de julio, y ello tiene que ver con el comportamiento exponencial que va teniendo la enfermedad en este mes”.

Ha ocurrido un retroceso en el control de la enfermedad por los diferentes eventos de transmisión local surgidos en el país, en su mayoría, por no decir todos, «gracias» a la indisciplina social y la negligencia de la población.

A manera de ejemplos: el conocido evento del municipio artemiseño de Bauta fue provocado por una fiesta que reunió un conglomerado de personas.

La indisciplina que generó esa fiesta complicó realmente no solo al grupo que allí estuvo, sino a toda la población del municipio, de municipios aledaños, y también de otras provincias.

Mucho más reciente fue el evento de transmisión surgido en torno al Bar Q´ Bola de La Habana, del cual resultaron enfermas y sospechosas un considerable número de personas de varios municipios de la capital.

Hoy Cuba acumula 57 eventos desde que se reportó por primera vez en el país la enfermedad, de los cuales se han cerrado 47.

Permanecen activos 10 eventos de transmisión local: de ellos 3 de la provincia de Artemisa, 6 de La Habana y 1 en Villa Clara.

Esos eventos pueden generar un considerable volumen de otros nuevos casos en los próximos días si no se cumplen las medidas establecidas y no se adopta una verdadera y necesaria percepción de riesgo entre la población.

Pese a toda la información detallada que se brinda sobre Cuba y el mundo, esa percepción de riesgo lamentablemente aún no se ha logrado por muchos habitantes de nuestra Isla. Hace apenas unos días abordé en la ciudad de Santa Clara un mototaxi, en el que viajábamos 6 personas, de ellas cinco con su nasobuco puesto.

De inmediato surgió la inevitable conversación del tema de actualidad: la COVID-19, y la mujer, que iba sin protección, comenzó a disertar que había que cuidarse, porque ella misma había sido víctima de la enfermedad y que estuvo casi 30 días ingresada como paciente grave

Nada más parecido a un cuento de horror

Esa persona no estaba consciente de que aún podía ser portadora y por tanto transmisora, que aún debía permanecer en su hogar, y que podría nuevamente contraer la enfermedad, quizás hasta con mayor fuerza.

Todos quedamos espantados y mudos, buscando dentro del pequeño espacio el mayor distanciamiento posible de aquella pasajera.

De regreso a mi casa, al cerrar la puerta, me quité toda la ropa para lavarla, me bañé intensamente, puse todo lo demás al Sol, y todavía estoy atemorizado.

La máxima dirección del país ha dispuesto nuevas medidas para la protección de la salud de la población, algunas de las cuales todavía me resultan muy blandas.

¿Pese a las restricciones para la transportación desde las provincias occidentales, las que mayor número de casos acumulan y aportan cada día, por qué permitir que viajen vacacionistas de esos territorios hacia destinos turísticos como Varadero, sólo presentando su reservación, haciéndose previamente las pruebas de detección rápida y tomándose la temperatura?

Pregunto: ¿Y si se muestran como asintomáticos en el momento de sus test y luego lo desarrollan en esos lugares?

La respuesta de muchos podrá ser sencilla: Lo recogen, lo ingresan y lo atienden… Nadie tendrá en cuenta la “estela” tan peligrosa de contactos que dejará (potenciales casos) ni los cuantiosos gastos en que incurrirá el país para la atención y aislamiento preventivo de todas esas personas.

Pienso que «el horno no está para galleticas», como decían nuestros abuelos ante situaciones de menor peligro incluso, o mejor aún: “No es tiempo de ceremonias”.

Se precisa de mayor rigor en los momentos actuales contra la indisciplina social reinante, porque todos somos susceptibles de padecer la enfermedad.

«La situación está próxima a volverse incontrolable si no se cumplen las medidas», como puntualizó en esa conferencia de prensa el Ministro de Salud Pública Cubano.

Entonces…saque Usted sus propias conclusiones.


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Un comentario en "Más que reflexiones, en tiempos de pandemia"

  1. Entonces m pregunto porque la habana con casos aún paso a primera fase?es verdad q la población es negligente pero a ello le sumo sus dirigentes q son los principales causante de todo esto.LA HABANA CERRADA verdaderamente no comprendo el porque el paso a la primera fase.