Jue, 25 febrero 2021

Los 200 años de las parrandas

Dos siglos después, el hecho cultural sigue ahí, cuidado y bendecido por su gente, que se resiste a perder una tradición que está considerada con justeza como Patrimonio Cultural de la Nación.

Doscientos años después de fundadas, en 1820, las Parrandas de Remedios, una de las festividades más famosas y antiguas de cuba, continúan convocando a multitudes que no pueden esconder el asombro por el trascendental hecho cultural donde se derrocha historia y tradiciones.

Aunque este año las celebraciones han tenido otra connotación, debido a la pandemia,  y los fuegos artificiales, las carrozas y los trabajos de plaza de los barrios El Carmen y San Salvador, dieron lugar a otro tipo de festejos, en la memoria de los pobladores de la Villa estuvo la tradicional fiesta, surgida cuando el padre Francisco de Quiñones, que oficiaba en la Iglesia de la localidad, ideó, ante la ausencia de feligreses a la llamada Misa del Gallo, que los muchachos del pueblo despertaran con pitos, fotutos y latas a los vecinos, obligándolos a acudir a la ceremonia religiosa.

Dos siglos después, el hecho cultural sigue ahí, cuidado y bendecido por su gente, que se resiste a perder una tradición que está  considerada con justeza como Patrimonio Cultural de la Nación.

En los días previos al festejo, que tiene lugar cada 24 de diciembre, la población participa de manera masiva en la organización de las carrozas, los trabajos de plaza y el montaje de los fuegos artificiales, con el

objetivo de emerger como triunfador, aunque al final quien gana es el pueblo de la octava villa fundada por los españoles en Cuba: San Juan de los Remedios.

A las cinco de la mañana se realiza una diana, a cuya señal salen las congas de cada bando, que da lugar a un fuego pequeño. Luego, en horas de la tarde, a partir de las 4:00 p.m. y hasta las 5:00 p.m. se intensifica el tiro de voladores, morteros y palenques, turnándose cada barrio, de manera respetuosa, cada una hora.

Luego, a las 9:00 p.m. se encienden los trabajos de plaza, para que el pueblo los disfrute, a lo que sigue la Misa del Gallo y el reinicio de los fuegos artificiales, que suelen ser más vistosos e intensos que los anteriores, lo que da paso a la salida de las carrozas, tras lo cual se volverá a llenar de luces el cielo.

La manera de conocer al ganador está rodeada de una gran expectativa. A las seis de la mañana se realiza la tradicional conga, y para donde vaya la mayoría de las personas, será el barrio vencedor; momento en el que un fanático de esa jurisdicción sube a la cúspide del trabajo de plaza para izar la bandera, en franca señal de victoria.


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